sábado, 15 de septiembre de 2012

Te esperé hasta que la garganta se me hizo añicos de tanto callar deseando que volvieras.

Te esperé hasta que el corazón se ajó de tanto sufrir pensando que te quedaste por siempre.

Y mil veces callé esperando una mota de sinceridad que jamás llegó y que no volverá.


Y sufre y ríe por todo lo que perdiste porque mi alma se partió en dos cuando supe que todo era una vil mentira.


Te esperé hasta que acabaste con mi esperanza de tanto imaginar que un día todo volvería a ser como al principio.


Te esperé hasta que al final... Dejé de esperar y supe la verdad

sábado, 8 de septiembre de 2012

Mutilacion de la ira

Y no valgo nada, ni mi apoyo ni mi fuerza sirven de algo. Y me debilito a cada lágrima que veo, con cada locura que vivo, con cada discusión que escucho...

Y nada de apoyo, y el apoyo no vale nada, porque sólo quedan las cenizas de lo que fue un tiempo glorioso que finalmente se redujo a escombros; porque mi alma mutilada, ya por demasiadas esperanzas, está agotada de esperar más.

Y todo sirve para no acabar en algo putrefacto y moribundo que, con cada parte destila maldad y la convierte en crueldad. Pero ya es tarde para la salvación pues la desesperación se aleja cada vez más y más hasta llegar al final...

Y yo te necesito porque nada me queda ahora, y me angustia la ira con la que deseo gritar; me come la pena y el exceso de maldad. Todo acaba y nunca empieza; sólo transcurre hasta el final...

Y jamás podré decir que hice lo suficiente, porque lo único que intento es mirar hacia el frente para no hundirme más, para no ver que todo da asco en este mundo infernal donde la bondad se castiga y se premia la cruedad.

Y todo termina, tarde o temprano todo se desvanece como la vida, todo va muriendo lentamente mientras que la energía se agota hasta cerrar los ojos en vida y no despertar jamás... 

Sumirnos en un sueño eterno de vivir sin sentir...