domingo, 30 de octubre de 2011

Te echo de menos


Después de tanto tiempo, regreso al lugar donde te vi por primera vez para así recordarte y no olvidarte... jamás...


Te añoro, hoy siento que estás a mi lado pero al mirar... no hay nadie. Noto tu presencia en mi mente y en mi corazón. 
Puedo sentir que rozas mis mejillas con tus labios, siempre me gustó el sonido que hacías al besarme... la cara que ponías para que te devolviera los besos que me dabas... tu sonrisa inocente y la forma en que te sonrojabas.


Antes de entrar me paro en la puerta de siempre, donde aquel día te busqué entre la multitud y esperé durante horas a que llegaras, pero nunca llegaste... hoy sigo teniendo la esperanza de que aparezcas y busco entre la gente, pero no vas a volver, te marchaste para siempre.



Vacilo en la entrada, pero finalmente, me armo de valor y cruzo aquella puerta, de momento, las lágrimas comienzan a inundar mis ojos y caen rápidamente resbalando por mis mejillas para acabar mojando la seca tierra. 



No sé si seguir con el paseo al pasado o salir de allí, porque mi mente solo me deja pensar en cuánto te echo de menos; pero continúo por ti, por mi, por los buenos momentos, porque ahora, es lo único que me queda de nosotros... lo único que no me podrán quitar.


Sentada en nuestro banco, me asaltan los recuerdos de todas las veces que me rodeaste con tus brazos y me apretaste contra tu pecho para calmar mi tristeza; de cómo mis palabras conseguían calmar tu desasosiego; de nuestro fortuito primer encuentro...
¿Por qué ese día no lo logré? ¿Tanto necesitabas huir?





Olvidé que el Parque del Retiro era tan tranquilo, tan íntimo, tan agradable...tan nuestro...






Perdón por haberte fallado, perdón por no llegar a tiempo... ai shiteru



A J.G.F, gracias por todo, gracias por haber existido...

No hay comentarios:

Publicar un comentario